Un momento antes de empezar, que esto es un lío: hay al menos ocho birras que responden al nombre de "Red Horse". Mal empezamos.
De ellas, tres las elabora San Miguel (incluyendo la de hoy). Y no San Miguel del grupo español MSM, sino la que se quedó en Filipinas cuando Filipinas dejó de ser española (momento en el que aparece la San Miguel de España, heredera de la española de Filipinas cuando Filipinas era colonia española). ¿Os habéis perdido ya? Pues esperad, que queda más.
San Miguel (la filipina) tiene una división en Hong Kong (que ahora es China pero con particularidades, porque antes era colonia inglesa y tal y cual). San Miguel (la filipina) elabora una Red Horse en Filipinas, y San Miguel (la cantonesa) elabora no una, sino dos Red Horse en Hong Kong. Y las dos se llaman igual, pero una tiene un grado más que la otra. ¿Ahora sí os habéis perdido? Sospecharé si me decís que no, mentirosillos.
Semejante batiburrillo demuestra que el colonialismo, incluso en los asuntos más nimios, es un error. Pero a lo que estamos: cata de Red Horse.
Toca la Red Horse de mayor grado (8% frente a 7%) de la división cantonesa de la fábrica San Miguel filipina, no española.
- Dorada, cristalina (es decir, ultra-filtrada), con crema blanquecina, espumosa y efímera que deja tras de sí un anillo.
- Esto no huele a nada. A nada, ni mal ni bien. Agüita. Al calentarse, si acaso, una nota de malta dulzona.
- Viva, sin cuerpo ni amargor pero, a mi pesar, llena de ésteres. Mala, muy mala.
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