En abril de este año cerraba definitivamente sus puertas el gran templo de la cerveza, Kulminator, en Amberes (Bélgica).
Abierto en 1974, al frente estaban Leen y Dirk, ya muy mayores ambos. Habían ido reduciendo progresivamente sus horarios de apertura y a Leen ya le costaba caminar, por lo que también habían clausurado su formidable terraza interior, oculta a los ojos de los legos, en la que mi padre fumaba su pipa; finalmente decidieron cerrar por completo.
Recapitulemos, pues, qué cosas ha catado Bebercio en este formidable lugar, al que acudíamos puntualmente en nuestros periplos anuales por el Benelux.
- Orval (tras 10 años en cava): Kulminator se diferenciaba de cualquier otra cervecería por su fabulosa cava de envejecimiento, en la que guardaban verdaderos tesoros cerevisiáfilos. Una cuestión recurrente en nuestras visitas era catar joyas con una década de guarda, y empezamos a lo grande, con una de las mejores birras del orbe, la trapense Orval, que tiene un potencial de envejecimiento sorprendente.
- Mikkeller 40 Smaragd: para celebrar los 40 primeros años de Kulminator, la danesa Mikkeller elaboró este barley wine que, en un principio, solo se podía probar allí, y solo de barril, lo que lo hacía una de las catas más exclusivas que uno pudiera echarse al coleto. Andando el tiempo llegaron a embotellarlo, pero un tiempo después fue discontinuado, y quien se hubiera despistado se quedó sin probarlo.
- Palm N·A: no deja de tener su guasa que el padre de un sumiller sea abstemio, pero eso nos ha permitido traer a Bebercio un número superior de cervezas sin alcohol, y comprobar que, aunque muy poquitas, en Kulminator también había (solo esta).
- Rochefort 10 (tras 10 años en cava): otra joya con otra década de guarda, en este caso la más potente de la abadía trapense de Rochefort.
- Mikkeller 黑: también elaborada por los daneses de Mikkeller, y también procedente de barril, esta imperial stout con la friolera de 17,5% de etanol.
- Bock Leroy: no es exactamente un cerveza sin alcohol, sino una tafelbier, un estilo de birra hoy casi desaparecido con un grado muy reducido (1,8%).
- Pannepot 2009 (tras 10 años en cava): ya os decía que catar joyas con una década de guarda era una constante en nuestras visitas. En este caso no es una trapense, pero no por ello deja de ser magnífica: la Pannepot, elaborada por la gente de De Struise Brouwers (DSB) en Oostvleteren, que sale al mercado con añada (esta fue catada en 2019, es fácil ver cuán largo había sido el envejecimiento).
- Westvleteren 8 (tras 8 años en cava): de Oostvleteren pasamos a Westvleteren y volvemos a las maravillosas cervezas trapenses. Aquí no se cumple la década entera; no siempre consigue uno lo que quiere, como acertadamente cantaban los Rolling Stones.
- Kasteel 7 (tras 16 años en cava): una cerveza que nunca se llegó a comercializar; la casa Van Honsebrouck hizo la prueba y decidió no lanzarla. Pero antes la dio a probar a Leen y Dirk, que guardaron algunas botellas, sin etiqueta ni nada, para quienes gustamos de rarezas. Por algo Kulminator era el templo de los amantes de la birra.
- Spencer IPA: la abadía de St. Joseph, en Massachusetts, fue la primera (y hasta la fecha, única) en elaborar cerveza trapense fuera de Europa. La andadura supuso apenas una década (2013-2022), y tal vez pecaron de excesivos, porque sacaron hasta 18 referencias, con estilos nunca antes vistos en el mundo trapense (como esta IPA). El que mucho abarca, etc.
- Abdis tripel (tras 15 años en cava): podéis ver que, tras un comienzo en el que clavábamos los 10 años de guarda, a vuestro sumiller de cabecera le dio la ventolera de probar rarezas y cervezas con guardas superiores. Pasó con la Kasteel 7 y pasó aquí con esta tripel discontinuada: cuando la caté hacía ya años que no se fabricaba. Kulminator permitía esos viajes cerveceros en el tiempo.
- Gouden Carolus Cuvée van de Keizer whisky infused: esta vez volvimos a las catas de grifo, con esta maravilla de la casa Het Anker, en cuyas instalaciones (en Malinas) llegamos a alojarnos.
- Black Albert batch 0 (tras 10 años en cava): ¿no creeríais que habíamos abandonado completamente la costumbre de catar delicias con una década de guarda, verdad? Y nada menos que con esta joya de DSB, casa mencionada más arriba al hilo de su Pannepot.
- Cuvée de l'Ermitage (tras 12 años en cava): algo que permitía Kulminator era completar. "¿Completar?" os escucho clamar. Pues sí, y os lo explico con esta cerveza como ejemplo. De la muy comercial Grimbergen habíamos catado todo en este blog, con la excepción de Cuvée de l'Ermitage. El problema es que esa referencia hacía años que se había dejado de elaborar. ¿Qué hacer? Pues acercarse a Kulminator, pedirle el favor a Leen y que, tras mucho investigar en su cava de envejecimiento, te trajera una con doce años a las espaldas. Y todas las referencias de Grimbergen se pueden, así, consultar en Bebercio.
- Gouden Carolus Cuvée van de Keizer rood 2019: otra cerveza de la casa Het Anker, y de nuevo catada de grifo. Podéis comprobar que, aunque no sea la tónica habitual, hay varias cervezas que salen al mercado con añada.
- Pannepot 2015 (tras 6 años en cava): otra vez la Pannepot, pero distinta añada y diferente tiempo de guarda.
- Oerbier (tras 34 años en cava): con diferencia, la cerveza con mayor tiempo de guarda que se ha catado en el blog. En esta ocasión le pedí a Leen la cerveza más vieja que tuviera en la cava, a las bravas, y me trajo esta maravilla. El caso es que había catado la Oerbier un año antes y no me había dicho gran cosa, pero con tamaña guarda... firme candidata a la mejor cerveza jamás catada en Bebercio. Fortuna audentes iuuat.
- Cuvée Delphine 2009 (tras 12 años en cava): otra maravilla de la gente de DSB, también con añada, envejecida en barrica de bourbon Four Roses y con un potencial de guarda alucinante.
- St Feuillien Belgian Coast IPA: las IPAs envejecen mal (la de Spencer más arriba la tomamos joven), por lo que en Kulminator, en cuanto se acercaban a su fecha de consumo preferente, las rebajaban. Esta IPA belga (algo, de por sí, poco habitual) ya había pasado dicha fecha hacía un año, por lo que prácticamente nos la regalaron. Se podía beber todavía, pero ahí terminaban sus virtudes.
- Leffe Royale Ella (tras 6 años en cava): aunque técnicamente las Leffe Royale también son IPAs, tienen peculiaridades que les permiten envejecer más de lo normal, como en este caso. Igual que pasaba con Grimbergen, Leffe es una casa comercial, pero no por ello deja de elaborar cervezas interesantes. Y hemos tenido la suerte de alojarnos más de una vez en el antiguo convento de Bethléem de Dinant, hoy transformado en hotel-museo.
- Stille Nacht 2011 (tras 12 años en cava): de la misma casa que Oerbier (De Dolle), y con un potencial de guarda equivalente, esta maravilla solo se elabora un vez al año e incluye en la etiqueta un espacio en blanco para anotar la fecha de compra y, así, controlar el envejecimiento hasta llegar a la guarda deseada.
- Pannepot grand reserva 2010 (tras 8 años en cava): la última cerveza que pudimos catar en Kulminator, y terminamos por todo lo alto, volviendo a DSB y a Pannepot, solo que esta vez con su gran reserva (ellos dicen "grand"), una joya envejecida dos años en barrica de roble antes de salir al mercado, y luego afinada otros ocho en la cava de Leen y Dirk.
Estas son todas las cervezas que en Bebercio hemos catado en Kulminator. No son pocas, desde luego, pero siendo este lugar tan acogedor y las catas tan prodigiosas, da pena que no hayan sido muchas más. Alegrémonos por lo que tenemos, y no nos apenemos por lo que pudo ser y no fue.
¿Qué aprendemos de estas catas? En primer lugar, 19 de las 22 cervezas son belgas. Tiene todo el sentido, porque Bélgica es el país de la cerveza por antonomasia y Kulminator estaba en Amberes, que está en Bélgica. Todo cuadra. Las únicas excepciones son dos cervezas de la danesa Mikkeller (la Smaragd elaborada ex profeso para Kulminator) y una de la estadounidense Spencer. Esta última me lleva a analizar otra cuestión: solo cuatro de las 22 han sido cervezas de abadías trapenses: de la mencionada Spencer, de Orval, de Rochefort y de Westvleteren. Con lo aficionados que somos a ellas, ¿por qué no habrá más?
Mi respuesta es que pronto nos dimos cuenta de que en Kulminator se podían lograr objetivos difícilmente alcanzables en ningún otro lugar: envejecimientos muy prolongados, de una parte, y cervezas descatalogadas o rarezas, de otra. Al segundo grupo se deben Mikkeller 40 Smaragd, Kasteel 7, Abdis tripel o Cuvée de l'Ermitage (ninguna trapense); al primero las cervezas de De Dolle o de DSB (y, ciertamente, también las trapenses).
Un apunte: pese a nuestro interés claro por las cervezas envejecidas en botella, hemos catado cuatro de barril (dos de Mikkeller y dos de Het Anker). Y, por último, hablando de envejecimiento: desde birras jóvenes hasta los 34 añazos de guarda de Oerbier, la media de guarda de nuestras catas en Kulminator es de 7,7 años. Eso, incluyendo las de barril, las sin alcohol y las jóvenes, y sin contar los envejecimientos previos que muchas de estas cervezas realizan antes de salir al mercado. Qué pasada.
Nuestro cariño y agradecimiento a Leen y Dirk. Con el cierre de Kulminator nos hemos quedado un poquito huérfanos en Bebercio.
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