En nuestros periplos anuales por Bélgica, alguna vez hemos recalado en Lieja, donde el río Ourthe desemboca en el Mosa; la ciudad más poblada de Valonia (con permiso de Charleroi, la cosa varía según a quién le preguntes).
Uno de los lugares más emblemáticos de Lieja: Montagne de Bueren, una de las escalinatas más impresionanantes que servidor (en el centro de la foto) ha subido; tanto que hay quien la considera la "más extrema del mundo", nada menos.
Bueno, dejemos de sacar pecho y a lo que estamos, Paula: resulta que a su paso por Lieja, el río Mosa se encuentra con una estatua peculiar, Plongeur de la Meuse, obra de 1939 del escultor rumano Idel Ianchelevici. En realidad es una réplica, porque la original se la cargaron durante la II Guerra Mundial, al poco de haber sido inaugurada.
En realidad, más que un saltador, parece un acróbata haciendo el pino sobre los edificios de la otra orilla. Sigue molando mil.
Pues resulta que los del monasterio de Val-Dieu, de quienes hemos catado varias cosas, elaboran una witbier que se llama Blanche de Liège (mucho no se han estrujado las meninges) que usa como etiqueta una variación del Plongeur. Hoy la catamos en su versión con adición de frutas del bosque, a la que llaman rosée. Eso hace que, traducido, el nombre de la birra quede como "Blanca rosada de Lieja". ¿Rosada o blanca? ¿En qué quedamos?
Blanche de Liège rosée. Cerveza de trigo belga con frutas. 4,4%
Catada el 14 de abril de 2026.
- Capa entre naranja y melocotón, algo turbia, con crema blanquecina más espesa de lo que esperaba.
- Intensidad aromática media. Como cabía esperar, frutas rojas: sobre todo frambuesa, también algo de fresa y de grosella (roja, claro).
- En boca, pese a no ser seca, resulta menos dulzona de lo que anticipaba. También tiene menos carbónico de lo que podía prever. Acidez contenida. Final muy breve, sin apenas notas por vía retronasal. Refrescante y poco más.
Dice Koch, que es casi del mismo color que la lata (que no de la birra), que os fijéis en el diseño y comparéis con la foto anterior, para ver al plongeur. En la lata ya no hace el pino, sino el salto del ángel.
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