Cuando catamos nuestro primer vino naranja os expliqué que se trataba de blancos que habían estado largo tiempo en contacto con los hollejos, por lo que viraban hacia el color naranja; también os dije que no llevaban naranja (la fruta), de modo que no eran "de naranja".
Pero resulta que sí hay vinos a los que se añade naranja (la fruta), y hoy llega, por fin, uno a Bebercio. Los más famosos son los de la DO Condado de Huelva, aunque la tradición abarca otras provincias andaluzas, como es el caso que hoy nos ocupa: la preciosa localidad de Vejer de la Frontera, en Cádiz.
Los vinos de naranja, que no naranjas (el color), son vinos generosos, dulces, normalmente de uva pedro ximénez, que se encabezan con alcohol vínico en el que se han macerado previamente naranjas (a veces enteras, a veces solamente las pieles).
Por cierto, es posible fermentar zumo de naranja y obtener así un "vino de naranja" (empleando el término vino metafóricamente, del mismo modo que se puede considerar la sidra un "vino de manzana" o el sake un "vino de arroz"). Pero esa es otra historia.
- Capa caoba, profunda, con irisaciones rojizas. Nada de naranja (el color). Abundante lágrima.
- Intensidad aromática elevada: chocolate, azahar, higo seco, orejones, algarroba...
- Ataque dulzón. Paso potente, pero con tacto suave. Persistencia media-alta, con notas de picadura de tabaco.
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